miércoles, agosto 16, 2006

LA FIESTA DE SAN LORENZO ENTE LA REALIDAD Y LA FANTASIA

LA DAMA DE BRONCE

Son las 8 de la mañana, el día ha amanecido radiante luciendo todo su esplendor sobre la ciudad de Huesca, las campanas de la catedral enloquecen anunciando las fiestas de San Lorenzo en este mes de agosto del 2006, las cigüeñas mudos testigos de oraciones y festividades, van y vienen con su aletear pausado de una torre a otra, luciendo toda su hermosura a través de sus alas grises. Bajo el sol sofocante, las palomas esquivas vuelan sin cesar, asustadizas e inquietas, acompañadas de gorriones oportunistas en su quehacer diario.

Son las 10 de la mañana, la ciudad huele a albahaca recién cortada, como también a aromas bajados a través de la fina brisa de las faldas de Gratal y Guara. La fiesta se deja sentir a través de tantas perfecciones que inundan el ambiente, es una sensación agradable la que siento, la sensación de vivir las fiestas cada año.

Atrás he dejado momentos vividos a lo largo del año, vecinos, equivocados o no, reclamando que se les escuchara al pie de las puertas abiertas del ayuntamiento, de la casa del pueblo, siempre con sus brazos abiertos para atender las voces de los oscenses; otras festejando las grandes proezas del deporte en esta plaza abierta por sus cuatro costados con banderas cargadas de emociones e ilusiones; como también los pasos de la semana santa, bajo guiños de farolas en oración contenida y porque no, los misereres de tantos oscenses acompañando al largo viaje del principio de una nueva vida. Son mis nostalgias recordadas en esta plaza a lo largo de tantos años, de ver pasar las estaciones, de sentir a los vecinos, de amar a esta tierra que nos ha visto nacer, a esta ciudad, llamada Huesca, tan pequeña como grande en los corazones de los oscenses.

Son las 11 de la mañana, la marea blanca y verde empieza a deslizarse por calles y callejuelas, subiendo sin cesar para dejar abarrotada la plaza de la catedral; son los oscenses inmaculados o no, con su sangre alborotada y sus cantos de alegría, los oscenses abiertos al mundo, sin distinciones de colores, solo con sus corazones en las palmas de sus manos rindiendo pleitesía a su patrón. Oscenses bañados por el caldo de somontano, o por sangre de oportunistas viñas de otras regiones que no quieren perderse nuestra fiesta. Las campanas siguen con su insistencia de tañer al viento, mientras los cabezudos engalanados con sus mejores ropas miran al cielo buscando el agua deseada en estas tierras. Todo es fiesta, nuestra fiesta, la fiesta de San Lorenzo esperada año tras año.

Son las 12 de la mañana, la fiesta acaba de empezar, no cabe ni una persona mas en la plaza, el arco iris se deja entrever entre las ropas de los oscenses, colores blancos y verdes, morados y amarillos son los que mas prevalecen en la amplia gama de colores.

Estalla la locura con el cohete lanzado al cielo azul de la hoya de Huesca, desde el balcón abarrotado de autoridades, todo es alegría, paz, sentimientos a flor de piel, son las sensaciones que invaden a estas gentes de esta parte del mundo, se escuchan jotas, vivas al patrón San Lorenzo, gritos, algarabías, peñas organizadas que buscan el hueco para salir de la plaza con el sonido de las charangas de fondo, mientras las tracas y cohetes estallan en su locura. La marea humana, teñida del rojo de las viñas, empieza a descender lentamente de la cima de esta ciudad, la cima de la catedral del ayuntamiento, de nuestros orígenes que perduran desde hace mucho tiempo en nuestros corazones.

Son las dos del mediodía, sola he quedado, impasible y quieta, con el cántaro en mis manos y un pañuelo verde en mi cuello, acunada por las palomas y gorriones sosegados. Mientras las inquietas cigüeñas vuelven a su hogar en las altas torres milenarias de la iglesia solo oigo el chorro del agua caer en mis pies mojados, sin cesar, con parsimonia del pasar del tiempo, agua de vida, lágrimas de alegría esperada.

Poco a poco se acercan a mi unos oscenses, enfundados en sus ropas moradas, se sientan de frente, mirándome a los ojos, para dedicarme unas coplas, un pasodoble oscense, un sentir de la vida a esta tierra, a mi que me llaman LA MORENETA, LA DAMA DE BRONCE, LA SEÑORA DE LA PLAZA DE LA CATEDRAL. Esta figura de bronce moldeada por el artista que siempre esta quieta bajo las carrascas, pero que siento y vivo aunque no lo crean, que percibo los momentos vividos de los oscenses, sus angustias, sus alegrías, sus ilusiones, la vida misma a través de mi frío cuerpo esculpido, para ser parte de la historia de Huesca.

PASODOBLE OSCENSE

Adoro esta tierra mía
que despereza todas
las mañanas
al amanecer.

Adoro estas gentes,
que alegres despiertan
cuando el sol
aparece.

Siento los cantares
de la madrugada
entre Gratal y Guara
de mis amores…

Si por un suspiro
levantara las nubes
me llevara al pirineo
de mis sueños.





Adoro al Somontano,
cuando las viñas
tiñen de rojo
los campos.

Adoro a los Monegros,
cuando el amarillo
invade el estío.

Siento las cumbres
mirar al firmamento
en lucha desigual
de alturas clavadas.

Con un pasodoble oscense
y un ramillete de albahaca
en mis manos
de visionario.



¡Ay! Mi tierra de aromas,
de tomillos y aliagas,
¡que bonita te encuentro!

¡Ay, mi tierra húmeda!
de llantos de agua esperada,
acaricia la primavera.



Que un pasodoble oscense
te espera al pie de la sierra,
con sed de campesinos
y labranza herida.

Alegra la cara
de la hoya de Huesca,
que mis pasos
me acercan a los Pirineos
con deseo de amor
contenido.



¡Ay! Tierra amada,
única como ninguna.



¡Ay, Huesca de aromas!
Invade hogueras
consumidas.

¡Ay, San Lorenzo!
Que te espero
cada año
en mis sueños.



Con un ramillete de albahaca
y un pañuelo verde,
y de blanco dejo la moreneta
en esta tierra de mis amores.



Adoro esta parte del universo
que por sentirlo
enloquezco de pasión
cuando despierto
la mañana...



Canto este pasodoble
por amor a esta tierra
que nos vio nacer,
con un ramillete de albahaca
para sentirla y amarla,
para vivirla y soñarla…



Felices fiestas os desea la MORENETA.
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***Colaboración con el Diario del Altoaragón de Huesca el pasado día 10 de agosto***


ROBERTO PAC

2 comentarios:

AZUL dijo...

Hermoso...gracias por tu colaboración.


Mil bikos!!

Anónimo dijo...

Lo de que el ayuntamiento esta 'siempre con sus brazos abiertos para atender a los oscenses' supongo que va de coña. Nunca esta frase ha estado mas lejos de la realidad.